lunes, 18 de junio de 2007

:(

Que levante la mano quien no la haya experimentado.Muchos dicen que provoca agresión, otros que deprime. A fin de cuentas, la depresión es una manera de autoagredirnos. Difícil lidiar con ella, más difícil aún enseñar otras formas de darle salida.



Que los chicos no se frustren.
Por Eduardo Cazenave.
Con el objetivo de lograr a toda costa que nuestros hijos no sepan qué es la frustración, los protegemos demasiado y les damos cualquier gusto. El resultado: chicos infelices, dependientes, aburridos, sin intereses concretos y que no conocen el significado del esfuerzo. Cuando apareció la psicología, descubrimos qué era la frustración. No faltó mucho para que algunos psicólogos la volcaran a la educación y nos convencimos de que era horrorosa, mala palabra y la esquivamos tanto cuanto pudimos, en especial para nuestros hijos. Todo se los dimos al alcance de la mano, para que no se frustraran; respondimos inmediatamente a sus deseos, para que no sufrieran; los llenamos de juguetes, televisores y Play Stations, para que no se aburrieran. No reprimimos sus impulsos, para que fueran libres y espontáneos; fuimos al colegio a quejarnos porque la maestra era injusta y los chicos estaban siendo sobre exigidos con deberes, lo que no les daba tiempo para ir a las clases de tenis, de taekwondo, comedia musical y batería. Nos pidieron ir al boliche y les dijimos que sí, nos pidieron el auto y les dijimos que sí, nos pidieron y nos pidieron y a todo les dijimos que sí. De pronto, nos dimos cuenta de que crecieron rodeados de todo, sin frustraciones. Sin embargo, extrañamente, no son felices. Siguiendo el consejo de un amigo, le hicimos a nuestro hijo un psicodiagnóstico y, entre las características que surgieron, el licenciado López nos marcó que tiene “baja tolerancia a la frustración”, que ante cualquier dificultad u obstáculo que se le presente rápidamente “tira la toalla” y se deprime. Nos dijo que tiene baja su autoestima, que no sabe qué es lo que quiere y que tengamos cuidado con las conductas adictivas, ya que ante todo lo que le brinde placer no puede posponer el estímulo hasta verlo saciado. No sabe qué estudiar ni qué hacer de su vida. Sólo disfruta viendo la televisión, en especial un reality donde varios jóvenes no hacen nada. La computadora le fascina, aunque está muy lenta y eso lo enfurece. El deporte le divierte, pero no le gusta entrenar y, como bajó su rendimiento, prefirió no jugar más antes que soportar los malos resultados. No puede proyectarse en el futuro formando una familia ya que no cree en la fidelidad y piensa que los hijos dan mucho trabajo. Quiere ser famoso, poderoso y millonario, si es posible las tres cosas juntas, siempre que las consiga por herencia, por ganar un concurso o vaya a saber uno por qué razón. El psicólogo nos sugirió terapia, pautas claras en casa y que, si no estudia, trabaje. Que si quiere seguir viviendo con nosotros, sus padres, se acomode a las reglas familiares, que asuma responsabilidades concretas y que empiece a planear su futuro. Nos aconsejó no darle plata para sus salidas, sino más bien que él mismo genere sus ingresos. Que lo contengamos y que por su propio bien le hagamos ver qué ya no es un chico, que las cosas en la vida no se dan gratis ni por obra de magia, que la casa en la que vive se hizo y se mantiene por nuestro esfuerzo, que lo bueno cuesta alcanzarlo. En fin, nos dijo tantas cosas que con mi mujer hemos decidido cambiar de psicólogo. Lo que éste nos dijo no nos gusta. Lo último que queremos es que nuestro hijo se frustre.

Fuente: www.economiaparatodos.com.ar


En fin, cada uno con sus deseos.

6 comentarios:

Ashmed dijo...

Es muy cierto todo eso. A veces pienso que no debemos aislar tanto a nuestros hijos para "protegerlos" del mundo exterior o del sufrimiento... El sufrimiento, la depresión y la frustración es parte inherente de la vida.

Un abrazo!

Chica Yeye dijo...

odie que mi mama una vez me dijo eso, que algo lo hacia para que no sufriera.... no es decision de cada quien arriesgarse a sufrir o a ser feliz para siempre?

un saludo

Juana Gallo dijo...

¡Ay!...

Saludos

Mati =) dijo...

Tienes razón: cada uno con sus deseos.

Sufrimiento, depresión, frustración, etc... nooooooo, paso sin ver!!! Mejor feliz, feliz, feliz...

Besos =)

AndreaLP dijo...

Ouch! Y es que no aprendemos a ser padres hasta que ya no tenemos que criar, Angeek.

En nuestro afán de darles lo mejor y la angustia de evitarles el sufrimiento a veces hacemos cada barrabasada...!!! Yo trato de ser mesurada, pero a veces simplemente me quedo corta. Ojalá mi hija piense que hago una buena chamba como madre.

Buen inicio de semana.

Lorena dijo...

interesante, algo semejante pasa con algunos suecos, ya que al estar protegidos por todos lados les cuesta trabajo enfrentar la vida sin ninguna protección, claro, no es como en este texto, ya que los padres suecos no tienden ser tan despilfarradores con los hijos, pero si hay cierta sobre proteccion por parte de los padres y por parte del estado...
saludos