Ayer soñé que venías hacia mí con la mano extendida
y una sonrisa afilada revelando todas tus intenciones.
Te veía acercarte, cruzar las sombras, y me iba sintiendo
cada vez más atraído por el imán de tus ojos.
Pero de pronto, un rayo de luz tocaba tu cara y me di
cuenta de que los tenías cerrados. Me veías desde tu sueño.
Me despertabas pero estabas dormida. Caminabas hacia mí
como si miraras por las manos, por todos los poros de la piel.
Y te seguías acercando. Me despertabas para que entrara en
el sueño más profundo que tenías, el sueño de tu cuerpo.
Que era como una noche nueva dentro de la noche.
Tu obscuridad me devoraba.
Éramos dos Sonámbulos amándose en tu sueño y en el mío.
y una sonrisa afilada revelando todas tus intenciones.
Te veía acercarte, cruzar las sombras, y me iba sintiendo
cada vez más atraído por el imán de tus ojos.
Pero de pronto, un rayo de luz tocaba tu cara y me di
cuenta de que los tenías cerrados. Me veías desde tu sueño.
Me despertabas pero estabas dormida. Caminabas hacia mí
como si miraras por las manos, por todos los poros de la piel.
Y te seguías acercando. Me despertabas para que entrara en
el sueño más profundo que tenías, el sueño de tu cuerpo.
Que era como una noche nueva dentro de la noche.
Tu obscuridad me devoraba.
Éramos dos Sonámbulos amándose en tu sueño y en el mío.
Alberto Ruy Sánchez.